Autora: Dra. Emperatriz Torres Tasso
Es grato compartir con ustedes, el siguiente artículo, con el único objetivo de reflexionar acerca de la manera más sencilla, eficaz y positiva de educar emocionalmente a nuestros hijos.
La primera A, es la del Amor.
A= Amor, el amor debe ser expresado a través de muestras de cariño tales como, palabra de aliento, alabanzas, gestos cariñosos, besos abrazos, etc. Nuestros hijos tienen que sentirse aceptados con sus virtudes y defectos.
La única forma de que se sientan acogidos es cuando reforzamos más sus logros que sus errores.
Si solo estamos pendientes de sus fallas y encima las catastrofizamos y préstamos excesiva atención a ellas, nuestro hijo se sentirá rechazado y deprimido.
La segunda A, se refiere a la importancia de favorecer un Ambiente Familiar estable.
A= Ambiente familiar positivo, rico en enseñanzas, cálido, acogedor, sensible a los cambios que se puedan suscitar en el hogar.
Los padres tenemos la responsabilidad exclusiva de generar un ambiente estable y tranquilo, donde prevalezca la comunicación positiva, donde cada integrante de la familia se sienta escuchado y comprendido.
Debemos evitar los pleitos, las palabras soeces, las burlas, el sarcasmo, la comunicación violenta y agresiva. Porque un ambiente inestable genera ansiedad y miedo en los hijos. No lo hagamos.
La tercera A, tiene que ver con la Autoestima, considerado como uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de la personalidad de los seres humanos.
A= Autoestima, significa amarnos a nosotros mismos, valorarnos y confiar en nuestra capacidad de lograr nuestros objetivos y estar seguros de que podemos educar emocionalmente a nuestros hijos.
Recordemos que los niños y adolescentes están en una etapa de su vida donde es muy importante sentirse queridos, exitosos, aceptados y sobre todo identificados con sus padres.
Hagamos lo posible por tener en cuenta que nuestros hijos dependen emocionalmente de nosotros por ello construyamos su autoestima, dándole refuerzo a sus pequeños logros, evitando compararlos, no siendo orgullosos, autoritarios y perfeccionistas con ellos, muy por el contrario, aprendamos a ser humildes, apliquemos disciplina positiva y seamos flexibles, de esta manera lograremos hijos sanos emocionalmente y con una adecuada autoestima.
En la cuarta A, analizamos, otra de las claves en el desarrollo de las habilidades emocionales, Autocontrol.
A= Autocontrol, es la habilidad de los seres humanos de controlar las emociones negativas, tales como la cólera, la rabia, la ansiedad, el miedo, etc. El autocontrol requiere, lograr el equilibrio entre el pensamiento y la emoción, es detenernos un momento y pensar en las consecuencias de nuestro comportamiento antes de dejarnos llevar por nuestros impulsos.
Los padres somos permanentes modelos del comportamiento de nuestros hijos. Es por ello que debemos aprender a relajarnos, a tranquilizarnos y a reestructurarnos cognitivamente a través de un diálogo interior positivo y a buscar en nuestras redes de apoyo (familia y amigos), la serenidad que necesitamos para lograr nuestro equilibrio personal y proporcionarles a nuestros hijos la estabilidad que requieren.
La quinta A nos habla de la Asertividad: que significa comunicarnos de manera positiva con nuestros hijos, evitando el uso de adjetivos calificativos, conectarnos con nuestros pensamientos y sentimientos y expresarlos de manera coherente, sencilla y clara para que ellos puedan comprender cómo nos sentimos y que necesitamos o deseamos que ellos entiendan.
Se que no es fácil, seguir estas cinco A del éxito, pero si logramos con persistencia, fe y optimismo habituarnos a realizarlas, lograremos formar una familia más eficiente, exitosa, pero sobre todo feliz








“Necesito amor y aprobación de cuantos me rodean” o “tengo que ser amado y tener la aprobación de todas las personas importantes que me rodean.
Flett y otros (2002): el perfeccionismo está causado por factores internos y externos al sujeto, es decir, se desarrolla a partir de las transacciones entre el individuo y el ambiente, enfatizando el papel de los factores familiares (modelo transaccional).
psicológico parental, los modelos de crianza ansioso y autoritario, el estilo de apego inseguro y tras variables (las expectativas, las metas y las críticas de figuras significativas, el ambiente, el clima motivacional familiar, etc.)


Atrévete a afrontar retos: Buscar otras alternativas más realistas y positivas, sin auto engañarnos, sin buscar justificaciones absurdas.







Los problemas de sueño son muy comunes en personas con ansiedad. El tener insomnio en la infancia se relaciona con el riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad a los 26 años.



cambios orgánicos que influyen sobre nuestros pensamientos y conducta, por tanto, tienen un impacto determinante en nuestra vida afectiva.
En nuestra sociedad se ha incurrido en el desdén por las emociones. Se ha incluso criticado a quien evidenciaba emociones y las expresa espontáneamente y sin reparo.
Enfrentarnos a la vida haciendo prevalecer primordialmente las emociones negativas, denotará una interpretación poco saludable del entorno y de nosotros mismos.
En razón a lo manifestado, podemos categóricamente señalar que es fundamental hacer una interpretación justa y coherente de lo que experimentamos. Esta interpretación nos permitirá responder en forma contingente al episodio vivido.
En tanto, las emociones negativas se convierten también en un punto de apoyo para nosotros, siempre han sido una cara de la moneda que no deseamos ver; sin embargo, son alertas tempranas para permitirnos adecuarnos al entorno, así como al suceso que evidenciamos. Emociones negativas como la tristeza, celos, ira, entre otros es señal o respuesta a lo que evidenciamos e incluso vivimos en el momento. Será importante comprenderlo, canalizarlo y hacerle frente.





podrá comprender cómo nos sentimos por detalles que saltarán a la vista, nuestras emociones y estados de ánimo se observarán a través de nuestra actitud corporal, expresiones del rostro, entre otros.