Inteligencia emocional

Psic. Ariana Alva

«Así es la vida», «No es para tanto», «Ya se te pasará», «Hay personas que están peor que tú».

Muchas personas crecimos escuchando frases como estas cada vez que expresábamos tristeza, frustración, miedo o agotamiento. Con el tiempo, aprendimos a minimizar ciertas emociones hasta el punto de considerarlas normales. Sin embargo, que algo sea frecuente no significa que sea saludable.

Cuando nos acostumbramos a sentirnos mal

A veces normalizamos estados emocionales que merecen atención. Vivir constantemente estresados, sentir ansiedad todos los días, experimentar cansancio emocional permanente o vivir con una sensación de vacío no debería convertirse en nuestra forma habitual de estar en el mundo.

El problema de normalizar estas emociones es que dejamos de escucharlas. En lugar de preguntarnos qué nos están intentando comunicar, seguimos adelante ignorando las señales de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Las emociones tienen una función

Las emociones no aparecen por casualidad. Cada una cumple un propósito importante:

  • La tristeza nos invita a procesar pérdidas y buscar apoyo.
  • El miedo nos ayuda a identificar posibles peligros.
  • La ira nos señala cuando sentimos que se han vulnerado nuestros límites.
  • La ansiedad puede alertarnos sobre situaciones que percibimos como amenazantes o inciertas.

Cuando ignoramos estas emociones, no desaparecen. Muchas veces se manifiestan de otras formas: irritabilidad, dificultades para dormir, falta de concentración, dolores físicos o conflictos en nuestras relaciones.

¿Cómo saber si he normalizado algo que necesita atención?

Algunas señales pueden ser:

  • Sentirse agotado la mayor parte del tiempo.
  • Pensar constantemente que «debería poder con todo».
  • Minimizar el propio malestar comparándolo con el de otras personas.
  • No recordar la última vez que se sintió realmente tranquilo o en calma.
  • Considerar normales niveles elevados de estrés, preocupación o tristeza.

Si te identificas con alguna de estas situaciones, puede ser un buen momento para detenerte y reflexionar sobre cómo te has estado sintiendo.

Escuchar nuestras emociones también es autocuidado

Validar nuestras emociones no significa dejarnos dominar por ellas. Significa reconocerlas, comprender su mensaje y responder de manera saludable.

Aprender a escuchar lo que sentimos es una habilidad fundamental para nuestro bienestar emocional. Cuando dejamos de normalizar el malestar y empezamos a prestarle atención, nos damos la oportunidad de cuidarnos mejor, pedir ayuda cuando la necesitamos y construir una relación más sana con nosotros mismos.

Las emociones no son un problema que debamos eliminar. Son una fuente valiosa de información. Escucharlas puede ser el primer paso para sentirnos mejor.

06 Jul, 2022

El reinado de mis emociones

Ps. Giovanna Indica ¿Quién nos acompaña cada día para interpretar nuestro entorno? Nuestras emociones. Cuando reinan nuestras emociones, debemos aprender a ser muy conscientes de cómo nos permiten catalizar lo… Read More

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This field is required.

This field is required.