Bienestar laboral

Compromiso organizacional como clave en el éxito de una empresa

Psic. Lorena Leigh

Al hablar de productividad laboral, cada vez se reconocen más los factores asociados a los colaboradores: cómo están emocionalmente, cómo se relacionan entre ellos y con sus jefes, cómo perciben la empresa; y entra en consideración ya no solo la vida laboral, sino también la personal.

Entra en consideración y se escucha mucho acerca del compromiso laboral, pero, ¿sabemos bien lo que esto significa?

El término compromiso laboral o ´engagement´ se introduce en 1990 tras las investigaciones del psicólogo organizacional William Kahn, quien lo define como el empleo del yo auténtico en el trabajo de manera en que el trabajador se expresa física, cognitiva y emocionalmente, por el contrario, cuando hay un bajo compromiso, las personas se cuidan y defienden física, emocional y cognitivamente, entrando posiblemente en un estado de alerta.

¿Qué quiere decir esto? Qué a medida que uno como colaborador se sienta seguro, pueda ser uno mismo y poner su energía, pensamientos y emociones en lo que hace, va a estar más involucrado con sus labores, con sus compañeros y con la compañía en general.

El concepto se popularizó y fue objeto de diversos estudios, en donde se encuentra que el compromiso laboral se considera clave en el éxito de una empresa y como impulsor de esta. Los trabajadores con mayor compromiso tendrán mayores probabilidades de tomar iniciativa e ir más allá de lo que se les pide o se espera de ellos, de permanecer con la compañía más tiempo, colaborar de manera efectiva con los demás y mostrar resiliencia frente a situaciones de estrés. Se ha demostrado que se asocia de manera positiva con la innovación, la productividad y el bienestar emocional de la fuerza laboral; así como también muestran indicadores de mayor motivación y adaptación al cambio. Por otro lado, se encuentra relacionado con menores indicadores de rotación, errores y accidentes.

Se perciben grandes beneficios asociados al compromiso laboral, y para entender mejor cómo podemos potenciarlo en nuestros colaboradores, debemos primero entender qué involucra y cómo se manifiesta.

Tipos de compromiso laboral:

  • Compromiso afectivo: hace referencia a la conexión emocional del trabajador con la empresa, su propósito y sus valores. El empleado se identifica con la compañía y se siente orgulloso de pertenecer a esta empresa.
    • Es importante que el colaborador pueda ver no solo lo que hace su empresa y el impacto que puede tener, si no también como él o ella, desde su puesto, contribuye al funcionamiento de la empresa y por ende al propósito global de la organización.
  • Compromiso normativo: es el reconocimiento de los beneficios obtenidos por parte de la empresa, por los cuales el colaborador percibe una obligación o deber por actuar en reciprocidad.
    • Los beneficios no solo involucran el salario recibido de manera mensual, son considerados también los bonos de rendimiento, vales, y muy importante también los beneficios no monetarios como los seguros de salud, horarios flexibles, teletrabajo, entre otros.
  • Compromiso continuo o calculado: este último se obtiene como resultado del tiempo y esfuerzo invertidos por un colaborador a la empresa y su permanencia en esta. Entran en juego el apego, lealtad y cariño hacia la organización, como también un posible miedo a lo que sucedería si perdiera o abandonara el trabajo y a no encontrar otra oportunidad laboral.

El compromiso está asociada a la satisfacción laboral, sin embargo, este último puede ser más variable y reaccionar a situaciones inmediatas y específicas del puesto o del entorno donde desarrollan sus labores, mientras que el compromiso va a ser un factor más estable y global en cuanto la organización, los valores y las metas.

Desde la empresa, se puede trabajar en desarrollar beneficios llamativos y políticas que favorezcan la flexibilidad laboral y el balance con la vida personal; desde las jefaturas, se deben crear espacios de diálogo y feedback constante, donde se pueda comprender la situación de cada colaborador y buscar impactar en sus necesidades, motivación, metas y reconocimiento; y, por último, como colaboradores individuales, se debe buscar la motivación intrínseca y el propósito de nuestro trabajo.

Referencias:
  • Ayensa, E. J., & Menorca, M. L. G. (2007). Definición, antecedentes y consecuencias del compromiso organizativo. In Conocimiento, innovación y emprendedores: camino al futuro (p. 252). Universidad de la Rioja.
  • Gallup. (s. f.). What is employee engagement, and how do you improve it? https://www.gallup.com/workplace/285674/improve-employee-engagement-workplace.aspx
  • Hernández Bonilla, B. E., Ruiz Reynoso, A. M., Ramírez Cortés, V., Sandoval Trujillo, S. J., & Méndez Guevara, L. C. (2018). Motivos y factores que intervienen en el compromiso organizacional. RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 8(16), 820–846. https://doi.org/10.23913/ride.v8i16.370
  • Ossio Sal y Rosas, C.  (2021). Construcción de un instrumento para la medición del engagement laboral. Universidad San Ignacio de Loyola.
  • Prieto Díez, F., Postigo Gutiérrez, Á., Cuesta Izquierdo, M., & Muñiz, J. (2021). Compromiso laboral: nueva escala para su medición. Revista Latinoamericana de Psicología.
  • Pusma, K. (2023). Motivación laboral y su influencia en la productividad del personal de la Municipalidad Distrital de Yuracyacu en el contexto pospandemia COVID-19. Ciencia y Desarrollo. http://revistas.uap.edu.pe/ojs/index.php/CYD/article/viewFile/2141/2263
Inteligencia emocional

Cuidarnos también es pedir ayuda: romper el mito de poder con todo

Psic. Danitza Goizueta Cuestas

Vivimos en una cultura que valora la independencia, la fortaleza y la autosuficiencia. Frases como “yo puedo solo”, “no quiero molestar a nadie” o “tengo que resolverlo por mi cuenta” se repiten con frecuencia, casi como reglas silenciosas que guían nuestra forma de relacionarnos.

Pero, ¿qué pasa cuando sostener todo solos empieza a pesar?

Cuidarnos no siempre significa hacer más, esforzarnos más o resistir más. A veces, cuidarnos también implica reconocer que necesitamos a otros. Pedir ayuda no es fallar; es conectar.

El mito de poder con todo

Muchas personas han aprendido, de forma explícita o implícita, que pedir ayuda es señal de debilidad. Este mito puede llevarnos a ocultar lo que sentimos, minimizar nuestras dificultades o postergar el momento de buscar apoyo.

Sin embargo, reconocer que algo nos supera requiere algo muy distinto a la debilidad: requiere honestidad emocional y valentía.

El problema no es necesitar ayuda, eso es humano, sino creer que no deberíamos necesitarla.

Somos seres sociales, no islas

Desde siempre, los seres humanos hemos sobrevivido y crecido en comunidad. Nuestras relaciones no son un complemento, son una parte esencial de nuestro bienestar.

El apoyo social, ya sea emocional, práctico o simplemente la presencia de alguien, nos permite sentirnos valorados, comprendidos y acompañados.

Pedir ayuda no solo beneficia a quien la recibe; también fortalece los vínculos y genera conexión.

Lo que pasa cuando dejamos de pedir ayuda

Imaginemos a alguien que atraviesa un momento complicado en su vida, pero decide no contarlo a nadie. Sigue cumpliendo con sus responsabilidades, aparenta estar bien, pero por dentro se siente cada vez más abrumado.

Con el tiempo, ese esfuerzo por “poder con todo” puede transformarse en:

  • Cansancio emocional
  • Sensación de soledad
  • Dificultad para regular emociones
  • Desgaste en las relaciones

No porque la persona sea débil, sino porque está intentando sostener sola algo que, naturalmente, está diseñado para compartirse.

Pedir ayuda también fortalece

Lejos de debilitarnos, pedir ayuda puede tener efectos positivos en nuestra autoestima y crecimiento personal. Cuando nos permitimos recibir apoyo y vemos que no estamos solos, se fortalece la confianza en nosotros mismos y en los demás.

Además, compartir lo que nos pasa abre la puerta a nuevas perspectivas, soluciones y formas de afrontar lo que vivimos. A veces, una conversación sincera puede hacer más por nuestro bienestar que intentar resolver todo en silencio.

Romper el mito y construir vínculos

Romper con la idea de que debemos poder con todo implica un cambio importante: pasar de la autosuficiencia rígida a la interdependencia saludable. Esto no significa depender completamente de otros, sino reconocer que también necesitamos del otro para sostenernos, crecer y sanar.

Algunas pequeñas acciones pueden ayudarnos a dar ese paso:

  • Permitirnos decir “no estoy bien”
  • Compartir con alguien de confianza lo que sentimos
  • Pedir apoyo sin sentir culpa
  • Recordar que ayudar y ser ayudado es parte de cualquier relación sana

Cuidarnos también es dejarnos cuidar

A veces creemos que ser fuertes es no necesitar a nadie. Pero la verdadera fortaleza también está en mostrarnos humanos, en reconocer límites y en permitir que otros estén ahí.

No estamos hechos para poder con todo, estamos hechos para acompañarnos.

Cuidarnos no siempre es aislarnos o resistir en silencio.
Cuidarnos, muchas veces, es abrir espacio para que alguien más entre, escuche y sostenga con nosotros. Porque al final, el bienestar emocional no se construye en soledad, sino en conexión.

Referencias

La importancia de pedir ayuda – Ágora | Universidad de los Andes. (2023). Uniandes.Edu.Co. https://agora.uniandes.edu.co/la-importancia-de-pedir-ayuda/

Duarte, M. (2023). Descubriendo tu poder interior: ¿Por qué saber pedir ayuda es esencial para tu autoestima y crecimiento personal? El Comercio Perú. https://elcomercio.pe/bienestar/crecimiento-personal/descubriendo-tu-poder-interior-por-que-saber-pedir-ayuda-es-esencial-para-tu-autoestima-y-crecimiento-personal-soporte-emocional-autonomia-autoconocimiento-empoderamiento-personal-oportunidades-de-mejora-relaciones-interpersonales-saludables-bienestar-emocional-noticia/
Bienestar laboral

Estrés y desgaste emocional en la vida adulta: señales que no deberíamos normalizar

Escrito por psicólogos del Centro Skinner

“Estoy estresado.”

Es una frase que escuchamos —y decimos— casi todos los días.
Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos qué significa realmente… y, sobre todo, qué nos está queriendo decir.

El estrés no siempre es el problema.
A veces, es una señal.

¿Qué es realmente el estrés?

El estrés es una reacción natural del cuerpo y la mente frente a situaciones que percibimos como exigentes, amenazantes o fuera de nuestro control .

En pequeñas dosis, incluso puede ayudarnos a activarnos, enfocarnos y responder mejor (lo que se conoce como eustrés).
Pero cuando se vuelve constante, silencioso y acumulativo, puede transformarse en distrés —y ahí es donde empieza el desgaste emocional.

Cuando el estrés deja de ser puntual y se vuelve parte de tu vida

Uno de los mayores riesgos en la vida adulta no es el estrés en sí, sino acostumbrarnos a vivir con él.

Normalizamos:

  • Sentirnos cansados todo el tiempo
  • Estar irritables sin saber por qué
  • Tener la mente siempre ocupada
  • Postergar el descanso
  • Sentir que “ya no damos más”… pero seguir igual

Y poco a poco, dejamos de escucharnos.

Señales que no deberíamos ignorar

El estrés no solo se siente. También se piensa, se actúa y se manifiesta en el cuerpo.

A nivel emocional

  • Ansiedad constante
  • Irritabilidad
  • Cambios de ánimo
  • Sensación de estar sobrepasado

A nivel cognitivo

  • Dificultad para concentrarse
  • Pensamientos repetitivos
  • Preocupación excesiva por el futuro
  • Autocrítica constante

A nivel conductual

  • Reacciones impulsivas
  • Aislamiento o trato brusco con otros
  • Cambios en hábitos (alimentación, consumo, descanso)

A nivel físico

  • Dolores de cabeza
  • Tensión muscular
  • Problemas de sueño
  • Respiración agitada

Estas señales no aparecen de un día para otro.
Se van acumulando… y muchas veces, las ignoramos.

¿Por qué seguimos así aunque nos sentimos mal?

Porque en la vida adulta hemos aprendido a priorizar todo… menos a nosotros mismos.

  • El trabajo
  • La familia
  • Las responsabilidades
  • Las expectativas

Y en ese proceso, el bienestar se convierte en algo que “vemos después”.

Además, muchas veces pensamos que pedir ayuda es una señal de debilidad, cuando en realidad es una forma de autocuidado.

El desgaste emocional no ocurre de golpe

Ocurre cuando, durante mucho tiempo:

  • Percibimos que las demandas superan nuestros recursos
  • Sentimos que no tenemos control
  • No encontramos espacios de pausa o regulación

Tal como se explica en el proceso cognitivo del estrés, nuestra mente evalúa constantemente:

  • ¿Esto es una amenaza?
  • ¿Tengo herramientas para enfrentarlo?

Cuando la respuesta es “sí es una amenaza” y “no tengo recursos”, el cuerpo entra en un estado de alerta sostenido.

Y ahí empieza el desgaste.

Pequeñas señales, grandes consecuencias

El problema no es tener días difíciles.
El problema es vivir constantemente en modo sobrevivencia.

Porque el estrés sostenido impacta en:

  • La calidad de nuestras relaciones
  • Nuestra capacidad de disfrutar
  • Nuestro rendimiento
  • Nuestra salud física y emocional

Y, muchas veces, recién nos damos cuenta cuando el cuerpo o la mente “colapsan”.

Entonces… ¿qué sí podemos hacer?

No se trata de eliminar el estrés por completo.
Se trata de aprender a escucharlo y regularlo.

Algunas acciones simples pueden marcar una gran diferencia:

  • Hacer pausas, aunque sean cortas
  • Regular la respiración (sí, algo tan simple puede ayudar mucho)
  • Hablar con alguien de confianza
  • Organizar lo que sí está en tu control
  • Cuidar el descanso y el movimiento

A veces creemos que necesitamos grandes cambios.
Pero muchas veces, lo que necesitamos es volver a lo básico.

¿Qué podrías hacer diferente esta semana para cuidarte un poco más?

No desde la exigencia.
Sino desde el respeto hacia ti mismo.

Inteligencia emocional

Comunicación Emocional en Casa: Escuchar También es Educar

Lic. Austria Orrego Acosta

En muchos hogares se enseña a decir “gracias”, “por favor” y “lo siento”. Sin embargo, pocas veces enseñamos de manera consciente a escuchar emociones. Y escuchar, verdaderamente escuchar, es una de las formas más profundas de educar.

Como psicóloga, observo con frecuencia que muchas dificultades en la infancia y adolescencia no surgen por falta de normas, sino por falta de espacios emocionales seguros. La comunicación emocional no consiste en hablar más, sino en conectar mejor.

Educar no es solo corregir, es comprender

La crianza tradicional ha estado muy enfocada en la conducta:
“Compórtate”, “No llores”, “No es para tanto”.

Pero cuando un niño llora por algo que a un adulto le parece pequeño, en realidad no está exagerando: está expresando lo que puede gestionar con las herramientas que tiene en ese momento.

Aquí es donde entra la escucha emocional. No se trata de estar de acuerdo con todo, sino de validar lo que siente:

  •  “No llores, eso no es nada.”
  •  “Veo que eso te puso triste. Cuéntame qué pasó.”

Cuando un niño se siente escuchado, aprende dos cosas fundamentales:

  1. Que sus emociones son importantes.
  2. Que puede expresarlas sin miedo.

La escucha como base del apego seguro

Las investigaciones en apego, impulsadas por psicólogos como John Bowlby, han demostrado que los niños desarrollan mayor seguridad cuando sus cuidadores responden de manera sensible y consistente a sus necesidades emocionales.

Escuchar no significa resolver todo. Significa estar disponibles.

Un hogar donde se escucha:

  • Reduce la ansiedad infantil.
  • Fortalece la autoestima.
  • Favorece la regulación emocional.
  • Disminuye conductas desafiantes.

Muchas veces, detrás de una “mala conducta” hay una emoción no escuchada.

Existe el mito de que validar emociones equivale a permitir todo; pero no es así. Se puede validar la emoción y sostener el límite al mismo tiempo:

“Entiendo que estás enojado porque quieres seguir jugando. Y aun así, es hora de dormir.”

Aquí el mensaje es poderoso: “Tus emociones son válidas, pero no todas las conductas lo son.”

Esta combinación enseña autorregulación, respeto y responsabilidad. Obstáculos comunes en la comunicación emocional

Muchos adultos no recibieron educación emocional, por lo que acompañar emociones puede resultar incómodo. Pero la buena noticia es que la comunicación emocional se aprende.

Aquí algunas estrategias sencillas y aplicables:

  1. Bajar al nivel físico: Agacharse, mirarlos a los ojos y dejar el celular. La presencia comunica más que las palabras.
  2. Nombrar emociones: “Parece que estás frustrado.”
    Nombrar ayuda al cerebro a organizar la experiencia emocional.
  3. Hacer preguntas abiertas: En lugar de “¿Estás bien?”, probar con:
    “¿Qué fue lo que más te molestó?”

Evitar minimizar o dramatizar: Ni restar importancia ni sobredimensionar. Acompañar desde la calma.

Crear rituales de conversación: Cinco minutos antes de dormir para preguntar:

  • ¿Qué fue lo mejor de tu día?
  • ¿Qué fue lo más difícil?

Cuando los hijos se sienten escuchados

Un niño que ha sido escuchado aprende a: Escucharse a sí mismo, identificar lo que necesita, pedir ayuda, regular sus emociones, escuchar a otros.

Bienestar laboral

Salud emocional en el trabajo: el impacto invisible en las personas y los equipos

Psicóloga: Danitza Goizueta Cuestas

Pasamos gran parte de nuestra vida en el trabajo. Allí construimos metas, resolvemos problemas, tomamos decisiones y compartimos con otras personas todos los días. Sin embargo, hay un aspecto que muchas veces queda en segundo plano: la salud emocional.

No siempre es visible, pero influye profundamente en cómo nos sentimos, cómo rendimos y cómo nos relacionamos. La salud emocional en el trabajo no se trata solo de “no estar estresado”. Tiene que ver con sentirse escuchado, valorado, respetado y capaz de afrontar los desafíos sin que estos deterioren el bienestar personal.

El impacto silencioso en la persona

Cuando el entorno laboral es saludable, las personas suelen experimentar motivación, sentido de pertenencia y mayor claridad mental. Hay energía para proponer ideas, enfrentar retos y colaborar.

Pero cuando el ambiente se vuelve tenso, desorganizado o invalidante, el impacto emocional puede ser profundo:

  • Cansancio constante
  • Irritabilidad
  • Dificultad para concentrarse
  • Sensación de desgaste o desmotivación

A veces no es el trabajo en sí lo que pesa, sino la manera en que nos sentimos dentro de él.

Imaginemos a alguien que constantemente recibe críticas sin orientación clara o reconocimiento por su esfuerzo. Con el tiempo, esa persona puede comenzar a dudar de sus capacidades. Lo que antes hacía con entusiasmo, ahora lo hace con inseguridad. El impacto no siempre se nota de inmediato, pero se va acumulando.

Las emociones que no se gestionan en el entorno laboral no desaparecen: se trasladan a casa, a las relaciones personales y al descanso.

El efecto en los equipos

La salud emocional no es solo individual; también es colectiva. Los equipos funcionan como sistemas interconectados: el estado emocional de uno influye en el de los demás.

Un ambiente donde predomina la confianza favorece la comunicación abierta, la creatividad y la cooperación. En cambio, un clima cargado de tensión puede generar silencios incómodos, competencia desmedida o conflictos constantes. Cuando las personas se sienten seguras para expresar ideas, admitir errores y pedir ayuda, los equipos crecen.
Cuando sienten miedo a equivocarse o a ser juzgadas, el aprendizaje se bloquea. El bienestar emocional, aunque invisible, es uno de los pilares del rendimiento sostenible.

Pequeñas acciones, grandes cambios

Cuidar la salud emocional en el trabajo no implica cambios drásticos, sino decisiones conscientes y consistentes.

Algunas acciones simples pueden marcar una diferencia significativa:

  • Practicar la comunicación respetuosa y clara.
  • Reconocer el esfuerzo, no solo los resultados.
  • Establecer límites saludables entre la vida laboral y personal.
  • Fomentar espacios de escucha genuina.

A nivel individual, también es importante preguntarnos:
¿Cómo me estoy sintiendo en mi trabajo?
¿Estoy respetando mis tiempos de descanso?
¿Estoy pidiendo apoyo cuando lo necesito?

Tomar conciencia es el primer paso para transformar.

Trabajar sin perderse a uno mismo

El trabajo puede ser una fuente de crecimiento, propósito y desarrollo. Pero no debería convertirse en un espacio que desgaste nuestra identidad o bienestar.

Cuidar la salud emocional no es una señal de debilidad; es un acto de responsabilidad personal y colectiva. Cuando una persona está emocionalmente equilibrada, no solo mejora su desempeño: mejora la calidad de sus relaciones y su calidad de vida.

Un entorno laboral saludable no es aquel donde no existen desafíos, sino aquel donde las personas cuentan con recursos emocionales para enfrentarlos.

Porque al final, detrás de cada meta cumplida y cada proyecto terminado, hay personas. Y cuando las personas están bien, los equipos también lo están.

Inteligencia emocional

Bienestar Emocional en la familia: Cómo se construye en lo cotidiano

Psicóloga: Lic. Austria Orrego Acosta.

El bienestar emocional en la familia es un componente esencial de la salud mental y del desarrollo psicológico a lo largo del ciclo vital. La familia constituye el primer entorno de aprendizaje emocional, donde se forman las bases de la autoestima, la regulación emocional, la forma de vincularse con los demás y las estrategias para afrontar las dificultades de la vida.

Desde la psicología, entendemos que el bienestar emocional familiar no se limita a la ausencia de conflictos, sino a la capacidad de las familias para reconocer, expresar y gestionar las emociones de manera saludable, creando un entorno seguro, afectivo y predecible para todos sus miembros.

La familia como primer espacio de desarrollo emocional.

Desde los primeros años de vida, los niños aprenden a comprender el mundo emocional a través de las respuestas de sus cuidadores. La manera en que una familia responde al llanto, al miedo, al enojo o a la alegría influye directamente en el desarrollo de la seguridad emocional y del apego.

Un entorno familiar que valida las emociones, ofrece contención y brinda respuestas coherentes favorece el desarrollo de habilidades emocionales como la empatía, la tolerancia a la frustración y la autorregulación. Estas habilidades son fundamentales para el bienestar psicológico futuro.

Comunicación emocional y clima familiar.

La comunicación emocional es uno de los pilares del bienestar familiar. No se trata únicamente de hablar, sino de escuchar con atención, validar emociones y expresar sentimientos de forma respetuosa. Un clima familiar donde las emociones pueden ser expresadas sin temor al rechazo o la descalificación fortalece los vínculos y reduce la aparición de conflictos intensos o prolongados.

Cuando la comunicación se ve afectada por la crítica constante, el silencio emocional o la invalidación, pueden surgir dificultades emocionales y conductuales, especialmente en niños y adolescentes. Por ello, promover espacios de diálogo emocional resulta clave para la prevención en salud mental.

Crianza y regulación emocional.

La crianza cumple un rol central en la construcción del bienestar emocional. Una crianza basada en el equilibrio entre afecto y límites claros brinda a los niños seguridad emocional y estructura. El afecto fortalece el vínculo, mientras que los límites ayudan a desarrollar autocontrol y responsabilidad emocional.

Los estilos de crianza influyen directamente en la forma en que los niños aprenden a gestionar sus emociones. Una crianza sensible y consistente favorece el desarrollo de la autonomía emocional, mientras que estilos rígidos, negligentes o inconsistentes pueden generar dificultades en la regulación emocional.

El rol del adulto como modelo emocional.

Los adultos son modelos emocionales permanentes. La forma en que manejan el estrés, resuelven conflictos, expresan el enojo o afrontan la frustración se convierte en un aprendizaje implícito para los hijos.

Mostrar que las emociones pueden gestionarse de manera saludable, que es posible equivocarse, reparar y pedir disculpas, contribuye a la formación de una identidad emocional sana. El ejemplo cotidiano tiene un impacto profundo y duradero en el desarrollo emocional infantil.

Rutinas, límites y espacios de conexión.

Las rutinas familiares y los espacios de encuentro cotidiano brindan estabilidad emocional. Actividades como compartir comidas, establecer horarios, conversar al final del día o realizar actividades conjuntas fortalecen el sentido de pertenencia y cohesión familiar.

Estos espacios no requieren grandes esfuerzos, sino presencia emocional y disponibilidad afectiva, elementos clave para la construcción de vínculos seguros.

Acompañamiento de las emociones difíciles.

El bienestar emocional no implica evitar emociones como el miedo, la tristeza o el enojo, sino aprender a acompañarlas y comprenderlas. Cuando las emociones difíciles son ignoradas, minimizadas o castigadas, pueden manifestarse posteriormente en síntomas emocionales o conductuales.

Acompañar emocionalmente significa validar la emoción, ponerle palabras y ayudar a encontrar formas adecuadas de expresión y regulación. Este proceso favorece el desarrollo de la resiliencia y del afrontamiento saludable ante las dificultades.

El bienestar emocional de los cuidadores.

Cuidar emocionalmente a otros requiere que los adultos también cuiden su propia salud mental. El estrés, el cansancio emocional y la sobrecarga pueden afectar la calidad de la crianza y las relaciones familiares.

Promover el autocuidado, la regulación emocional en los adultos y la búsqueda de apoyo profesional cuando es necesario es una parte fundamental del bienestar familiar. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un acto de responsabilidad emocional.

Reflexiones desde el trabajo psicológico.

Desde la experiencia clínica, observamos que muchas dificultades emocionales en niños y adolescentes están relacionadas con dinámicas familiares, estilos de crianza y patrones de comunicación aprendidos. Sin embargo, también constatamos que la familia es un espacio con alto potencial de cambio, reparación y fortalecimiento emocional.

El bienestar emocional en la familia se construye en lo cotidiano, en los pequeños gestos, en la escucha, en el acompañamiento y en la disposición a reflexionar sobre las propias prácticas. No se trata de ser familias perfectas, sino de construir hogares emocionalmente seguros, donde sea posible crecer, equivocarse y aprender.

El acompañamiento psicológico familiar permite fortalecer recursos, mejorar la comunicación y promover relaciones más saludables, contribuyendo no solo al bienestar individual, sino al bienestar del sistema familiar en su conjunto.

Inteligencia emocional

Pequeños cambios que generan grandes impactos

Psic. Lorena Leigh

Empezar un año nuevo suele venir con promesas o deseos de grandes cambios: nuevo trabajo, conseguir pareja, mudanzas, entre otros cambios que muchas veces lo que realmente buscan es aumentar nuestro bienestar, hacernos sentir mejor, más felices. 

Si bien son objetivos válidos y debemos siempre aspirar a lo más alto, muchas veces dejamos de lado las metas pequeñas que nos llevan a ellos, menospreciamos los pequeños cambios que podemos hacer, pero que, a largo plazo, generan grandes impactos.

¿Por qué los pequeños cambios funcionan?

Es como llegar a la cima usando escalones, a veces queremos saltarnos el proceso y llegar a los resultados, pero es importante ir avanzando de a pocos, con paciencia y consistencia hacia nuestros objetivos. 

Al tener cambios pequeños se reduce la resistencia al cambio. Es más fácil empezar y por ende es más fácil mantenerlo hasta llegar a un punto de gran transformación. Sea dejar el azúcar o alejarnos de una persona, no siempre podemos cortar de un día a otro, a veces es mejor distanciarnos de forma gradual y progresiva.

Pongamos de ejemplo empezar a hacer ejercicio. Se puede empezar de un día a otro, cinco días a la semana, pero es probable que en una semana o dos se deje de lado. En cambio, es mejor empezar con dos días a la semana, una vez que se consolida ese hábito recién subir a tres, y de esa manera progresivamente hasta llegar a nuestro objetivo. Usemos otro ejemplo: los ahorros. Muchas veces no notamos el impacto de un gasto hormiga, pero, si empezamos a sumar cada uno de estos podemos notar un gran monto en nuestra cuenta a fin de mes. Algo tan simple como empezar a hacernos café en casa en vez de comprarlo afuera puede hacer una gran diferencia, y de esa manera ir creando poco a poco el hábito del ahorro.

Al cumplir pequeñas metas nos reforzamos a nosotros mismos, cada pequeño éxito refuerza el hábito y aumenta la confianza y satisfacción.

Además, puede que no consideremos un pequeño cambio por sí solo como un avance, pero las mejoras mínimas se suman y a mediano y/o largo plazo es cuando se ven los resultados esperados.

Cambios que podemos hacer y que impactarán en nuestro bienestar

  • Leer antes de dormir

Además de ejercitar el cerebro a través de la lectura y tener un impacto positivo en la memoria, vocabulario y la rapidez mental, nos va a ayudar a descansar mejor durante la noche. Por un lado, nos permite desconectarnos del día y relajarnos (dependiendo también de la temática del libro), por otro, nos permite dejar las pantallas de lado (celular, computadora, televisión) y, por ende, ayudarnos a conciliar el sueño y tener una mejor calidad de este.

  • Agradecer 3 cosas todos los días

La psicología positiva nos enseña (y comprueba) que un hábito simple como agradecer o reconocer tres cosas al día tiene un impacto sobre el bienestar ya que nos ayuda a identificar detalles positivos no solo al momento de hacer el ejercicio, si no que vamos entrenando a nuestra mente en el reconocimiento de pequeñas acciones o situaciones que nos alegran en el día a día.

  • Mantener una adecuada hidratación

Siempre hemos escuchado que es necesario tomar 8 vasos de agua al día (aproximadamente y puede variar según la talla y el peso), pero, ¿lo hacemos realmente? Este hábito tan simple y muchas veces olvidado no solo nos ayuda físicamente a regular la temperatura del cuerpo, con el proceso de digestión, la absorción de nutrientes y la eliminación de toxinas, la lubricación de articulaciones, y el transporte de minerales y nutrientes a todo el cuerpo. También nos ayuda a aumentar la concentración, mantener el cerebro activo y bien oxigenado, y nos mantiene más enérgicos ya que uno de los principales signos de deshidratación es el cansancio.

  • Al despertarse tender la cama y exponerse a la luz solar

Tender la cama como una de las primeras acciones del día puede sentirse como una señal de orden, productividad y control, ayudándonos a mantener esa pauta para el resto del día. Además, exponernos a la luz solar por la mañana nos ayuda a regular el ciclo circadiano (conocido como el “reloj interno” o “reloj biológico”), aumentando la energía y manteniéndonos alerta durante el día, y a su vez, mejorando el sueño durante la noche. 

Ya sea que hablemos de pequeños o grandes cambios, lo importante es aprender a disfrutar del proceso, reconocer nuestros avances y trabajar en mejorar un poquito cada día. 

REFERENCIAS:

Clínica Angloamericana. (2024). Los beneficios del agua y las opciones de hidratación saludable. https://clinicaangloamericana.pe/los-beneficios-del-agua-y-las-opciones-de-hidratacion-saludable/

Instituto Europeo del Sueño. (2020). 7 beneficios de leer antes de dormir como hábito saludable para tu cerebro. https://institutoeuropeodelsueno.com.pa/7-beneficios-de-leer-antes-de-dormir-como-habito-saludable-para-tu-cerebro/

Klein, S. (2025). 5 benefits of morning sunlight and how to get more of it. One Peloton. https://www.onepeloton.com/blog/morning-sunlight

Oncosalud. (s. f.). La importancia del agua: esto debes saber. Blog Oncosalud. https://blog.oncosalud.pe/7-beneficios-que-el-agua-puede-hacer-en-tu-salud-y-no-sabias

UNICEF Perú. (s. f.). Los 4 súper hábitos para una vida saludable. UNICEF. https://www.unicef.org/peru/los-4-super-habitos
Inteligencia emocional

Primera Parte: El Importante Papel de los Pensamientos

Autora Dra. Emperatriz Torres Tasso

Según el paradigma cognitivo-conductual, es importante determinar la relación entre pensamientos, emociones y conductas, es decir, pensar, sentir  y actuar. El pensar implica el desarrollo cognitivo, el sentir, el desarrollo emocional y el actuar, el desarrollo conductual. De acuerdo al modelo cognitivo el pensamiento es el principal determinante de las emociones y las conductas:

Para Goleman, los pensamientos influyen enormemente en el surgimiento de algunas emociones y en su mantenimiento y el control de todas.  

Ejercicios  para detectar pensamientos: En una reunión de padres, con la profesora, uno de ellos te critica hostilmente porque un día olvidaste darle una medicación a su hijo: ¿cómo responderías? ¿Cómo te sentirías al cerrar la reunión?  ¿Cuál sería tu principal determinante para cerrar?

DETECTAR PENSAMIENTOS ESQUEMA ABC

  1. Situación: Ej.  Unos desconocidos me miran fijamente y sonríen
  2. Creencias y pensamientos: pensarán que tengo un aspecto horrible y ridículo
  3. Consecuencias emocionales y conductuales: me siento incómoda, desvío la mirada y me voy lo antes posible sin decir nada.

CREENCIAS QUE DIFICULTAN TUS SISTEMAS DE PENSAMIENTO Y TUS HABILIDADES SOCIALES

Creencias básicas:

Exigencias:  Las exigencias absolutistas, son seudonecesidades perturbadoras. Se expresan como “deberías”, “es necesario”, etcétera, respecto de uno mismo, de otras personas, de la vida y del mundo. 

Ejemplo: debo hacer las cosas bien para ser aprobado porque si no sentiré culpa y rabia.

Derivadas de esas exigencias, es que surgen cuando no se cumple lo que exiges, como son las actitudes de:

Tremendismo: “Es terrible”.

No soportar:“ No puedo soportarlo”.

Condena: ” Es un gusano”….. Odio , ira y  rechazo.

Auto condena.: “Soy un inútil, odio a mí mismo, culpa, baja autoestima”.

Catastrofismo: Tendencia a esperar que ocurra lo peor.

Ejemplo: todos me criticarán, me sentiré fatal; quedaré marcada para siempre.

Exagerar la posibilidad de que ocurra lo que temes y las consecuencias negativas que podrían derivarse de ello.

Resultado: ira, inhibición, vergüenza, ansiedad.

MINIMIZACIÓN - RACIONALIZACIÓN

Tendencia a minimizar tus derechos, sentimientos, problemas, deseos o necesidades.

Ejemplo; pensar que no me importa cuando sí me importa.

PENSAMIENTOS DISTORSIONADOS

  • Sobre generalización: “ Siempre llegas tarde”.
  • Pensamiento blanco y *negro:  “Si no es perfecto”…
  • Razonamiento emocional : “Si me cae mal por algo, será”.
  • Lectura de pensamiento: “ Lo hace a propósito”.
  • Personalización: “Me tiene envidia”.
  • sesgo de conveniencia: “Paja en el ojo ajeno”.
  • Errores de atribución: “ Él me pone nervioso”.
  • Buscar el propio interés es malo.
  • Autoestima condicionada a los logros y a la aceptación
  • Hacer sólo lo que te apetece, si no me apetece no puedo hacerlo
  • Pagar con la misma moneda.
  • Expectativas poco realistas.

CREENCIAS QUE FAVORECEN TUS SISTEMAS DE PENSAMIENTO Y TUS HABILIDADES SOCIALES.

  • Preferencias
  • Derechos asertivos
  • Valores y metas sanos
  • Fortalezas y virtudes

PREFERENCIAS

  • Aceptar tus limitaciones y las de los demás y centrarte en realizar y disfrutar tus posibilidades
  • Tener la valentía de luchar por lo posible, la resignación de aceptar lo irremediable y la sabiduría para diferenciar lo uno de lo otro.

Deseos, posibilidades y limitaciones:

No depende de mí: no envejecer ni morir, que algunas personas actúen mejor, que no existan injusticias, guerras y enfermedades, que sucesos ya pasados fuesen determinantes en mi vida.

Dependen de mí: ser feliz, aprender a ser asertivo, desarrollar mis potencialidades, cuidar mi salud, trabajar en mejorar lo posible en mí y en los demás.

DERECHOS ASERTIVOS: TENGO DERECHO A:

  • Ser tu propio juez.
  • Elegir si te haces responsable de los problemas de los demás
  • Cambiar de opinión.
  • Cometer errores
  • Decir “no lo sé”.
  • No necesitar la aprobación de los demás.
  • No comprender las expectativas ajenas.
  • Tomar decisiones ajenas a la lógica.
  • No intentar alcanzar la perfección.

Derechos asertivos: ejemplos.

  1. A veces tenemos derecho a ser los primeros.
  2. Tenemos derecho a cometer errores y no avergonzarnos por ello.
  3. Tenemos derecho a ser el juez último de nuestros sentimientos.
  4. Tenemos derecho a tener nuestras propias opiniones.
  5. Tenemos derecho a cambiar de idea o de línea de acción.
  6. Tenemos derecho a la crítica y a protestar ante un trato injusto.
  7. Tenemos derecho a interrumpir para pedir una aclaración.
  8. Tenemos derecho a intentar un cambio.
  9. Tenemos derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
  10. Tenemos derecho a sentir y expresar dolor.
  11. Tenemos derecho a no tener en cuenta los consejos de los demás.
  12. Tenemos derecho a decir «no sé».
  13. Tenemos derecho a estar solos, aunque los demás deseen nuestra compañía.
  14. Tenemos derecho a no justificarnos ante los demás.
  15. Tenemos derecho a no responsabilizarnos de los problemas de los demás.
  16. Tenemos derecho a no anticiparnos a las necesidades de los demás.
  17. Tenemos derecho a no estar pendientes de la buena voluntad de los demás.
  18. Tenemos derecho a responder, o no hacerlo.

VALORES Y METAS SANOS (ELLIS)

  • Intentar vivir el mayor tiempo posible (supervivencia).
  • Hedonismo: búsqueda de la felicidad a corto o largo plazo.
  • Autoaceptación incondicional.
  • Alta tolerancia ante la frustración.
  • Visión del yo como potencial.
  • Interés por uno mismo combinado con interés por los demás.
  • Autorresponsabilizarte de tus pensamientos, emociones y conductas.
  • Tolerancia: derecho a equivocarse.
  • Atrévernos a intentar lo que deseamos.
  • Flexibilidad, no reglas rígidas, abiertos al cambio y a la incertidumbre.

FORTALEZAS Y VIRTUDES (SELGIMAN)

  • Sabiduría y conocimiento.
  • Coraje.
  • Moderación
  • Trascendencia.
  • Humanidad
  • Justicia

PRIMERA PARTE

Inteligencia emocional

Fortaleciendo la autoestima en nuestros hijos: claves para un futuro brillante

Autora: Psa. Emperatriz Torres Tasso

“Cuando me acepto tal como soy, puedo cambiar.” – Carl Rogers

“ La autoestima se construye con cada pensamiento positivo y cada logro alcanzado”.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos. Representa la valoración que realizamos de nuestra persona basándonos en las experiencias vividas. Abarca la capacidad de aceptarnos, respetarnos y amarnos por quienes somos, así como la seguridad y la confianza en nuestra capacidad de pensar.

Quererse a uno mismo está estrechamente relacionado con la posibilidad de sacar la mejor versión de nosotros mismos, descubriendo el potencial que poseemos en todos los niveles. Además, implica ser honestos con nosotros mismos y con los demás, comprometiéndonos con la vida y con el bienestar propio y ajeno.

Los cuatro pilares de la autoestima

  1. Autoconcepto: Consiste en aceptarse como persona, evitando poner etiquetas y practicando la autocompasión en lugar de la autocrítica. Incluye la capacidad de auto elogiarse.
  2. Autoimagen: implica ser el propio juez, sin depender de la validación externa. Se trata de sentirse bello, inteligente y capaz, desarrollando una imagen positiva de uno mismo.
  3. Autorefuerzo: Consiste en darse gustos, felicitarse y reforzarse por los logros alcanzados. La auto felicitación y el autoelogio son fundamentales en este pilar.
  4. Autoeficacia: Se basa en la confianza en uno mismo y en intentar las cosas hasta el final. El éxito no se entiende solo como ganar, sino también como atreverse a intentarlo y disfrutar del proceso, desarrollando una cultura del esfuerzo. Como dice el refrán: “El valiente enfrenta al miedo y lo aguanta 5 minutos”.

Características de las personas con buena autoestima

  • Sus palabras y movimientos son tranquilos y espontáneos.
  • Se adaptan a los cambios y aceptan tanto aciertos como fracasos.
  • Toleran bien las frustraciones.
  • Son capaces de reírse de sí mismos y hablar de lo que les entristece.
  • Asumen sus responsabilidades sin enojo.
  • Se sienten orgullosos y alegres de sus logros.
  • Muestran curiosidad y están abiertos a nuevas ideas, experiencias y oportunidades.

Además, desarrollan diálogos internos positivos, como: “Yo soy inteligente”, “Puedo hacer mis cosas cuando me lo propongo”, “Tengo una familia y amigos que me quieren” y “Estoy contento con mi vida”.

¿Qué es la baja autoestima?

La baja autoestima implica una percepción negativa de uno mismo, que puede limitar considerablemente la vida diaria.

Síntomas de baja autoestima en nuestros hijos

  • Falta de seguridad en sí mismos.
  • No expresan sus gustos ni opiniones por miedo al rechazo.
  • No se sienten merecedores de cosas buenas.
  • No se esfuerzan por conseguir lo que quieren, pensando que no lo lograrán.
  • Les cuesta relacionarse porque creen que serán excluidos.
  • Necesitan aprobación constante.
  • Ven a los demás como superiores y desean ser como ellos.
  • Temen expresar lo que sienten por miedo al rechazo.
  • Atribuyen los logros a causas externas y los fracasos a causas internas.
  • Pocas veces se sienten satisfechos con lo que hacen.
  • No son felices y se desmotivan fácilmente.
  • Dificultad para tomar decisiones por miedo a equivocarse.
  • Se enfocan más en sus debilidades que en sus fortalezas.
  • Falta de iniciativa.
  • Sensación continua de ser evaluados en contextos sociales.
  • Se sienten culpables, poco atractivos e incapaces de aportar algo positivo.

Causas que originan problemas de autoestima

  • Ideas irracionales y profecías autorrealizables negativas.
  • Temor al rechazo, a la desaprobación y a perder el afecto.
  • Ideas perfeccionistas y baja tolerancia a la frustración.

Estos problemas pueden desembocar en ansiedad, depresión, conductas problemáticas, estrés o adicciones.

Comportamiento de un niño o adolescente con baja autoestima

  • Desprecia sus dotes naturales: “Todo me sale mal, es que soy un desastre”.
  • Siente que los demás no le valoran: “Siento que mis compañeros son mejores que yo”.
  • Tiende a la incomodidad ante lo nuevo y lo desconocido: “Tengo miedo de ir a la reunión porque me van a ignorar”.
  • Infravalora o sobrestima sus capacidades y se siente inseguro respecto al afecto y al apoyo de los demás.
  • Evita situaciones que le generan ansiedad: “Prefiero no ir al colegio porque me siento más tranquilo en mi casa”.
  • Atribuye sus debilidades a factores externos: “Mis padres no me apoyan; por eso estoy ansioso”.
  • Pobreza emocional y sentimental, con repeticiones constantes de frases negativas. Tales como: “soy un tonto”, “ nadie me quiere”, “siempre me salen mal las cosas”.”
  • Conducta inflexible, descuidada y crítica consigo mismo y con los demás.
  • Actitud defensiva y tendencia a la frustración fácil.

¿Cómo puedo aumentar la autoestima de mis hijos?

Muchos padres se preguntan cómo mejorar la autoestima de sus hijos. No existe una fórmula mágica, pero es fundamental comprender que los padres son el pilar principal en la construcción de la autoestima infantil. Ser consistentes y positivos es clave, y esto se puede lograr aplicando consejos avalados por la evidencia científica.

Recomendaciones:

  • Fomentar el pensamiento positivo mediante un diálogo afirmativo y mostrar confianza en ellos. Es importante prestar atención a sus logros y no centrarse tanto en sus fracasos. Utilizar frases como: “Eres cariñoso”, “Puedes ser un buen estudiante si te lo propones”, “Tienes muchas fortalezas”, “Eres capaz y puedes lograrlo”, “Me siento orgulloso de ti”, “No te rindas, sigue adelante”.
  • Enseñarles a afrontar retos, proponiendo metas alcanzables y adaptadas a sus capacidades.
  • No compararlos entre sí; cada hijo es único, con sus propias fortalezas y debilidades. Aceptarles tal como son, conocer sus límites y ayudarles a encontrar su camino.
  • Ser realistas, evitar expectativas imposibles y no machacar los errores. Comprender y perdonar los defectos, con el objetivo de que sean felices.
  • Tratarles siempre con cariño y respeto, mediante gestos, caricias, miradas, abrazos, estímulos verbales, y contagiarles optimismo y fe en su futuro.
  • Superar los propios obstáculos personales, tomar el control de la vida y dejar atrás lo que no aporta.
  • Crea un ambiente propicio para la estabilidad emocional. Evitar adjetivos negativos.
  • Dedícales tiempo y refuerza sus logros por pequeños que sean
  • Realiza actividades que les gusten, les generen felicidad y les permitan desarrollar habilidades socioemocionales.
  • Enséñales que las emociones positivas, como la alegría, la gratitud , la calma, la esperanza , el amor, la diversión, son importantes para lograr su bienestar .
  • Recodarles la importancia de quererse a sí mismos , de que ellos son los únicos capaces de cambiar su vida, pero que ustedes, como padres, están ahí para apoyarlos.

Conclusiones:

  1. Plantear el presente con optimismo para construir un buen futuro.
  2. Atreverse a ser uno mismo y mostrarse tal cual es.
  3. Quererse a uno mismo es la base para amar a los demás.
  4. Perder los miedos y liberarse de las ataduras.
  5. Hay que recordar que la vida es propia y personal.
  6. Amarse implica liberarse de condicionamientos y expectativas ajenas.
  7. Olvidarse de las máscaras sociales.
  8. Quejarse menos y disfrutar más, sonreír y reír a menudo.
  9. Desarrollar el propio potencial.
  10. Arriesgarse a vivir experiencias únicas.

“Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance que dura toda la vida” — Oscar Wilde

Inteligencia emocional

Educación emocional y tecnología: cómo equilibrar el uso digital con el bienestar mental

Psic. Katherine Ramos

Actualmente vivimos en un mundo hiperconectado, donde la tecnología forma parte de casi todos los aspectos de nuestra vida. Teléfonos, redes sociales, notificaciones y pantallas nos acompañan desde que despertamos hasta que nos vamos a dormir. El avance en la tecnología ha transformado la forma en que nos comunicamos, trabajamos y nos relacionamos con el mundo. Sin embargo, este entorno digital, aunque lleno de ventajas, y la hiperconectividad también plantean desafíos para nuestro bienestar emocional. 

La salud mental en la era digital se ha convertido en un tema central tanto para los profesionales como para los usuarios: ¿Cómo podemos encontrar equilibrio en un mundo que nunca se desconecta? ¿Cómo utilizar la tecnología sin que repercuta en nuestra salud mental? La respuesta puede encontrarse en fortalecer la educación emocional. 

¿Qué es la educación emocional y por qué es tan importante?

La educación emocional consiste en aprender a reconocer, comprender y gestionar las emociones, además de desarrollar capacidades y habilidades como la empatía, la autorregulación y la resolución de conflictos.
Según la UNESCO (2021) integrar este enfoque en los espacios educativos favorece el aprendizaje, mejora la convivencia y previene el estrés y la ansiedad en niños y adolescentes. En nuestro contexto actual, estas herramientas se vuelven esenciales para promover el uso de dispositivos de forma consciente y saludable.

Tecnología y bienestar mental: aliados o enemigos

La tecnología puede ser una gran aliada del bienestar. Hoy en día existen aplicaciones que promueven la meditación, el mindfulness y el apoyo psicológico, al igual que plataformas educativas que fomentan la autorreflexión emocional. No obstante, la Organización Mundial de la Salud – OMS – (2022) advierte que el uso excesivo de pantallas y la exposición constante a redes sociales pueden generar dificultades en el sueño, aumentar la ansiedad y reducir la atención.

Asimismo, diversos estudios han confirmado que el consumo excesivo de contenido digital puede contribuir a niveles elevados de ansiedad o dependencia. (Hermida, K. et al., 2025) Factores como la necesidad de estar siempre disponible pueden propiciar un estado de alerta permanente. Por ello, es esencial reflexionar e identificar los efectos y desafíos de la era digital en la salud mental. Entre los principales destacan:

  1. Sobrecarga de información y sobreexposición: el flujo constante de noticias, mensajes y contenidos genera sensación de agobio y agotamiento mental. Que se incrementa más en un contexto como en el que nos encontramos actualmente.
  2. Comparación constante: el uso de las redes sociales puede distorsionar la percepción de la realidad, fomentando la comparación cotidiana y disminuyendo la autoestima.
  3. Aislamiento digital: contrariamente a lo que se puede pensar, cuanto más conectados estamos, más sensación de soledad podemos experimentar. La interacción virtual no siempre reemplaza el contacto humano.
  4. Dificultad para desconectar: el trabajo remoto y la nueva cultura de disponibilidad 24/7 hacen que muchas personas no logren separar vida personal y profesional. 

Por lo que el reto no está en rechazar la tecnología, ni renunciar a ella, sino en aprender a gestionarla y usarla con equilibrio

Claves para un uso digital equilibrado

  • Educar en emociones desde pequeños. Enseñar a identificar y nombrar las emociones ayuda a los niños a poder autorregularse antes de recurrir a la tecnología como vía de escape.
  • Crear rutinas digitales saludables (higiene digital). Evitar pantallas antes de dormir y promover espacios del día “libres de pantallas” mejora el descanso y la conexión familiar.
  • Usar la tecnología con propósito. Reflexionar sobre qué cuentas sigues y qué emociones te provocan. Rodéate de contenido que te inspire, te enseñe y contribuya a tu bienestar, y evita los que promuevan comparaciones o dependencia digital.
  • Dar el ejemplo. Recordemos que los adultos son modelos. Regular nuestro propio uso del celular y mostrar alternativas de ocio en desconexión, puede enseñar más que cualquier regla.
  • Priorizar el contacto real. Dedicar tiempo a encuentros presenciales con amigos o familia es fundamental. Las interacciones cara a cara fortalecen el vínculo emocional y reducen la percepción de soledad.
  • Aprende a poner límites. No es necesario responder de inmediato a todo mensaje o correo. Respetar tus tiempos y como te sientes, es también una forma de autocuidado.

Cuidar tu salud mental: Importancia de una desconexión consciente

La salud mental en la era digital se ha convertido en un reto global que afecta a una gran proporción de personas. La hiperconectividad, el estrés tecnológico y la sobrecarga de información impactan nuestro bienestar de maneras que muchas veces no percibimos hasta que el perjuicio ya está hecho.

Por ello es fundamental identificar e interiorizar que la desconexión digital no significa aislamiento, sino equilibrio. Se trata de priorizar un uso consciente y reconectar contigo mismo, con lo que sientes y con las personas que te rodean. Cuando establecemos una relación más saludable con la tecnología, fortalecemos nuestro bienestar emocional y la capacidad para disfrutar del presente.

El uso de la tecnología hoy en día, en un mundo globalizado, requiere consciencia, límites y hábitos saludables. La meta no es rechazar lo digital y los avances, sino aprender a convivir con ello y regular el uso que le damos, sin dejar de lado nuestra paz mental. Pequeños cambios suman: puedes probar una “hora sin pantallas” en casa una vez por semana, realizar un ejercicio de respiración al inicio de una actividad, o revisar y depurar las aplicaciones y redes que no te ayuden realmente. 

El equilibrio entre tecnología y salud mental no gira en torno a prohibir, sino que parte de educar con conciencia emocional. Utilizar las pantallas con propósito, pausas y empatía puede transformar el entorno digital en un aliado de nuestro bienestar y no en un enemigo invisible.

Bibliografía

Hermida Bravo, Karla Regina, Luna Luna, María Augusta, & Vizcaíno Zúñiga, Paulina Iveth. (2025). Impacto de la tecnología en el desarrollo y bienestar emocional. Revista InveCom, 5(3), e050331. Epub 22 de marzo de 2025.

Unir. (2025) Salud Mental en la era Digital: claves del bienestar. Recuperado de https://ecuador.unir.net/actualidad-unir/salud-mental-era-digital/

Mediterranea, Escuela de Psicologia. (2025) Salud mental en la era digital: cómo cuidar tu bienestar en tiempos hiperconectados. Recuperado de https://empsicologia.com/salud-mental-en-la-era-digital-como-cuidar-tu-bienestar-en-tiempos-hiperconectados/

Universidad de Castilla-La Mancha. (2024, 14 de noviembre). Consejos para mejorar la salud digital y el bienestar mental en la era tecnológica. Recuperado de https://www.uclm.es/areas/areatic/difusion/consejos-tic