Autora: Psa. Emperatriz Torres Tasso
“Cuando me acepto tal como soy, puedo cambiar.” – Carl Rogers
“ La autoestima se construye con cada pensamiento positivo y cada logro alcanzado”.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos. Representa la valoración que realizamos de nuestra persona basándonos en las experiencias vividas. Abarca la capacidad de aceptarnos, respetarnos y amarnos por quienes somos, así como la seguridad y la confianza en nuestra capacidad de pensar.
Quererse a uno mismo está estrechamente relacionado con la posibilidad de sacar la mejor versión de nosotros mismos, descubriendo el potencial que poseemos en todos los niveles. Además, implica ser honestos con nosotros mismos y con los demás, comprometiéndonos con la vida y con el bienestar propio y ajeno.
Los cuatro pilares de la autoestima
- Autoconcepto: Consiste en aceptarse como persona, evitando poner etiquetas y practicando la autocompasión en lugar de la autocrítica. Incluye la capacidad de auto elogiarse.
- Autoimagen: implica ser el propio juez, sin depender de la validación externa. Se trata de sentirse bello, inteligente y capaz, desarrollando una imagen positiva de uno mismo.
- Autorefuerzo: Consiste en darse gustos, felicitarse y reforzarse por los logros alcanzados. La auto felicitación y el autoelogio son fundamentales en este pilar.
- Autoeficacia: Se basa en la confianza en uno mismo y en intentar las cosas hasta el final. El éxito no se entiende solo como ganar, sino también como atreverse a intentarlo y disfrutar del proceso, desarrollando una cultura del esfuerzo. Como dice el refrán: “El valiente enfrenta al miedo y lo aguanta 5 minutos”.
Características de las personas con buena autoestima
- Sus palabras y movimientos son tranquilos y espontáneos.
- Se adaptan a los cambios y aceptan tanto aciertos como fracasos.
- Toleran bien las frustraciones.
- Son capaces de reírse de sí mismos y hablar de lo que les entristece.
- Asumen sus responsabilidades sin enojo.
- Se sienten orgullosos y alegres de sus logros.
- Muestran curiosidad y están abiertos a nuevas ideas, experiencias y oportunidades.
Además, desarrollan diálogos internos positivos, como: “Yo soy inteligente”, “Puedo hacer mis cosas cuando me lo propongo”, “Tengo una familia y amigos que me quieren” y “Estoy contento con mi vida”.
¿Qué es la baja autoestima?
La baja autoestima implica una percepción negativa de uno mismo, que puede limitar considerablemente la vida diaria.
Síntomas de baja autoestima en nuestros hijos
- Falta de seguridad en sí mismos.
- No expresan sus gustos ni opiniones por miedo al rechazo.
- No se sienten merecedores de cosas buenas.
- No se esfuerzan por conseguir lo que quieren, pensando que no lo lograrán.
- Les cuesta relacionarse porque creen que serán excluidos.
- Necesitan aprobación constante.
- Ven a los demás como superiores y desean ser como ellos.
- Temen expresar lo que sienten por miedo al rechazo.
- Atribuyen los logros a causas externas y los fracasos a causas internas.
- Pocas veces se sienten satisfechos con lo que hacen.
- No son felices y se desmotivan fácilmente.
- Dificultad para tomar decisiones por miedo a equivocarse.
- Se enfocan más en sus debilidades que en sus fortalezas.
- Falta de iniciativa.
- Sensación continua de ser evaluados en contextos sociales.
- Se sienten culpables, poco atractivos e incapaces de aportar algo positivo.
Causas que originan problemas de autoestima
- Ideas irracionales y profecías autorrealizables negativas.
- Temor al rechazo, a la desaprobación y a perder el afecto.
- Ideas perfeccionistas y baja tolerancia a la frustración.
Estos problemas pueden desembocar en ansiedad, depresión, conductas problemáticas, estrés o adicciones.
Comportamiento de un niño o adolescente con baja autoestima
- Desprecia sus dotes naturales: “Todo me sale mal, es que soy un desastre”.
- Siente que los demás no le valoran: “Siento que mis compañeros son mejores que yo”.
- Tiende a la incomodidad ante lo nuevo y lo desconocido: “Tengo miedo de ir a la reunión porque me van a ignorar”.
- Infravalora o sobrestima sus capacidades y se siente inseguro respecto al afecto y al apoyo de los demás.
- Evita situaciones que le generan ansiedad: “Prefiero no ir al colegio porque me siento más tranquilo en mi casa”.
- Atribuye sus debilidades a factores externos: “Mis padres no me apoyan; por eso estoy ansioso”.
- Pobreza emocional y sentimental, con repeticiones constantes de frases negativas. Tales como: “soy un tonto”, “ nadie me quiere”, “siempre me salen mal las cosas”.”
- Conducta inflexible, descuidada y crítica consigo mismo y con los demás.
- Actitud defensiva y tendencia a la frustración fácil.
¿Cómo puedo aumentar la autoestima de mis hijos?
Muchos padres se preguntan cómo mejorar la autoestima de sus hijos. No existe una fórmula mágica, pero es fundamental comprender que los padres son el pilar principal en la construcción de la autoestima infantil. Ser consistentes y positivos es clave, y esto se puede lograr aplicando consejos avalados por la evidencia científica.
Recomendaciones:
- Fomentar el pensamiento positivo mediante un diálogo afirmativo y mostrar confianza en ellos. Es importante prestar atención a sus logros y no centrarse tanto en sus fracasos. Utilizar frases como: “Eres cariñoso”, “Puedes ser un buen estudiante si te lo propones”, “Tienes muchas fortalezas”, “Eres capaz y puedes lograrlo”, “Me siento orgulloso de ti”, “No te rindas, sigue adelante”.
- Enseñarles a afrontar retos, proponiendo metas alcanzables y adaptadas a sus capacidades.
- No compararlos entre sí; cada hijo es único, con sus propias fortalezas y debilidades. Aceptarles tal como son, conocer sus límites y ayudarles a encontrar su camino.
- Ser realistas, evitar expectativas imposibles y no machacar los errores. Comprender y perdonar los defectos, con el objetivo de que sean felices.
- Tratarles siempre con cariño y respeto, mediante gestos, caricias, miradas, abrazos, estímulos verbales, y contagiarles optimismo y fe en su futuro.
- Superar los propios obstáculos personales, tomar el control de la vida y dejar atrás lo que no aporta.
- Crea un ambiente propicio para la estabilidad emocional. Evitar adjetivos negativos.
- Dedícales tiempo y refuerza sus logros por pequeños que sean
- Realiza actividades que les gusten, les generen felicidad y les permitan desarrollar habilidades socioemocionales.
- Enséñales que las emociones positivas, como la alegría, la gratitud , la calma, la esperanza , el amor, la diversión, son importantes para lograr su bienestar .
- Recodarles la importancia de quererse a sí mismos , de que ellos son los únicos capaces de cambiar su vida, pero que ustedes, como padres, están ahí para apoyarlos.
Conclusiones:
- Plantear el presente con optimismo para construir un buen futuro.
- Atreverse a ser uno mismo y mostrarse tal cual es.
- Quererse a uno mismo es la base para amar a los demás.
- Perder los miedos y liberarse de las ataduras.
- Hay que recordar que la vida es propia y personal.
- Amarse implica liberarse de condicionamientos y expectativas ajenas.
- Olvidarse de las máscaras sociales.
- Quejarse menos y disfrutar más, sonreír y reír a menudo.
- Desarrollar el propio potencial.
- Arriesgarse a vivir experiencias únicas.
“Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance que dura toda la vida” — Oscar Wilde




