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Cuando una persona piensa en ser feliz, se ubica en ese estado ideal en el que todos quieren estar para sentir bienestar. Pensando en esta premisa, la Psicología Positiva lleva años desarrollando estrategias que permiten definir qué es la felicidad, además de cómo propiciarla y mantenerla. Las emociones positivas, como la alegría, el orgullo, la gratitud, la ternura o el interés, provocan placer y efectos beneficiosos en las personas, como la sensación de bienestar, mejor manejo del estrés, mayor rendimiento, mejores relaciones sociales y mejor salud.
Para estudiar la felicidad, la psicología se centra en analizar y utilizar las emociones positivas como medios que ayudan a alcanzar esa felicidad. Considera que estas emociones están asociadas al placer y también al compromiso con los valores personales, así como a dar sentido a la vida.
En este sentido, “la vida placentera maximiza las emociones positivas y minimiza el dolor y las emociones negativas, como parte de la felicidad”.
En consecuencia, la felicidad es una combinación única de las fortalezas distintivas de los individuos, entre las que destacan el sentido de humanidad, templanza, persistencia y la capacidad de llevar una vida significativa, trabajar en uno o más de estos aspectos permite que las personas tengan mayor bienestar y en consecuencia, felicidad.
De esta manera, la actitud positiva no solo ayuda a las personas a ser felices, sino que puede ayudar a tener éxito laboral y personal.
Seligman también indica que la felicidad puede estudiarse en el pasado, donde surge la alegría, la satisfacción y la serenidad. En el presente, donde aparecen los placeres corporales, que son momentáneos y requieren aprendizaje y educación. En el futuro, resaltando las emociones como el optimismo, la esperanza y la fe.
¿Cómo ser feliz?
Esta es una gran pregunta. Tal y como lo confirma la Psicología Positiva, una persona no necesariamente tiene que ser optimista o positiva para que sienta bienestar. Por ello, se centra en trabajar para que la vida de cada persona sea mejor, aprovechando las situaciones positivas con lo que puede alcanzar la felicidad.
Es evidente que los individuos no siempre pueden estar gozosos y felices, sin embargo, todos tienen la oportunidad de involucrarse, tener una buena relación, un significado, logros y propósitos, lo que se puede sentir bienestar y por ende, un estado de felicidad. Algunas pautas para trabajar en ser feliz son:
- Promover emociones positivas.Se puede comenzar a hacerlo poco a poco, durante unos segundos o minutos al día, buscando que el cerebro comience a adaptarse. De esta manera, al experimentar emociones negativas puede haber una mejor reacción.
- Entrenar la positividad. Los pensamientos pueden activar las emociones, por lo que ejercitar el cerebro pensando frecuentemente en positivo, mejora el comportamiento de la persona y cambia la estructura cerebral.
Cultivar la voluntad. Esto exige perseverancia, determinación y esfuerzo, pero es necesario saber elegir voluntariamente los pensamientos positivos con constancia y compromiso.
Recomendaciones
- Darle más importancia a las actividades que realizamos correctamente.
- Resaltar los temas relacionados con la felicidad, autoestima, satisfacción y valores personales.
- Ser conscientes de nuestras fortalezas personales para conseguir la satisfacción y la gratificación.
- Comprensión los aspectos de nuestra vida diaria y darle importancia y valorarlos.
- Buscar tener y propiciar una buena vida.
- Desarrollar actitudes positivas.
- No busca negar ni obviar las emociones negativas.
- Incentiva al conocimiento de las fortalezas personales para apoyarse en ellas y encontrar el bienestar.
Importancia de la Gratitud
El filósofo francés Comte-Sponville dice de la gratitud que es «la más agradable de las virtudes y el más virtuoso de los placeres», porque supone recibir, lo cual siempre es grato, y reconocer el hecho de haber recibido, En este contexto, la gratitud es un don y una virtud.
El ser agradecido: es reconocer y valorar el don recibido. La gratitud está ligada a la alegría y al amor. Pero también podemos advertir que sólo el espíritu alegre y el corazón amoroso son capaces de reconocer y valorar algo como un don y, por tanto, experimentar y manifestar la gratitud.
La gratitud, además, va de la mano de la humildad y de la generosidad del donante, podríamos afirmar que la gratitud expresa el grado con que se reconoce que uno ha sido beneficiario de un acto de generosidad realizado por otro. La gratitud y el saberse querido, estimado, valorado y la humildad van, pues, de la mano. Al sentirse amado, tiende uno a amar indiscriminadamente, a derrochar amor por doquier y sin distinciones. En la presentación de su discurso de ingreso en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, José Villalobos Domínguez decía que la gratitud «no se expresa solamente como un sentimiento psicológico, sino que es una actitud fundamental de la persona y, sobre todo, la acción por la que se actualiza, se exterioriza, o se hace presente el reconocimiento o la estima por el bien, don o gracia recibidos.
“Cultivar emociones positivas, nos prepara a para ser capaces de hacer lo que deseamos sin dificultades o impedimentos. Nos permite ser más flexibilidad psicológicamente, propicia la sensación de felicidad, lo que repercute en una mejor vida”.
BIBLIOGRAFIA
- Alarcón, R., & Caycho, T. (2015). Relaciones entre gratitud y felicidad en estudiantes universitarios de Lima metropolitana. Psychology: avances de la disciplina, 9(1), 59-69.
- Emmons Robert A. (2008). Gracias: Como La Nueva Ciencia De La Gratitud Puede Hacerte Feliz.
- Narbona Rafael (2024). Maestros de la Felicidad. Editorial Roca Editorial de libros.
- Seligman Martin (2019) Florecer: Una nueva psicología positiva y la búsqueda del bienestar. Editorial Océano de México




